México aprueba la primer vacuna contra el Dengue

Esta vacuna protege contra los cuatro tipos del dengue, con diferentes grados de eficacia en cada uno. Luego de años de investigación y pruebas, por fin se logró la licencia sanitaria y aceptación de la Comisión federal de Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) para que se pueda comercializar en nuestro País.

“El dengue es un problema de salud pública y es una fortuna contar con esta herramienta, que es capaz de prevenir la enfermedad en general, en dos de cada tres casos; la enfermedad grave, en nueve de cada 10 casos, y las hospitalizaciones, en ocho de cada 10 casos”.
Actualmente, la aprobación del biológico ya se logró en México, El Salvador, Costa Rica, Filipinas y Brasil; todos están en un proceso de revisión regulatoria para en breve poder lanzar la vacuna al mercado.

El primer país en utilizarla fue Filipinas, que empezó a aplicarla desde el  mes de abril de 2016, en una región que equivale al tamaño del Estado de México.

“En la fase tres, que es la última etapa de una vacuna para su registro, se hicieron estudios en cinco países diferentes, y de esos cinco países, México tuvo cinco centros en Mérida, Morelos y San Luis Potosí. Se contribuyó con tres mil 500 sujetos, que forman parte de los 50 mil sujetos que fueron vacunados”.

No se reducirán las infecciones

Contar con una vacuna contra el dengue es un avance científico importante para la prevención de la enfermedad. Será de mucha ayuda para evitar los casos graves que requieren de hospitalización y que tienen mayor riesgos de complicaciones, advierte el director general del Hospital Civil de Guadalajara, Héctor Raúl Pérez Gómez.

La gastroplastia endoscópica en manga puede ser una nueva herramienta para tratar la obesidad

Un estudio de 25 pacientes obesos que se sometieron a una gastroplastia endoscópica en manga en la Clínica Mayo en Rochester, Minnesota, señala que este procedimiento podría ser una alternativa mínimamente cruenta a la cirugía bariátrica, a un menor costo, en determinados pacientes obesos.

De hecho, podría representar “un cambio de paradigma en nuestro tratamiento de la obesidad y puede abordar brechas actuales en el tratamiento y permitirnos ganar terreno en nuestra batalla contra la obesidad, que estamos perdiendo”, informa el Dr. Barham K. Abu Dayyeh, de la Clínica Mayo y sus colaboradores, en su artículo publicado en línea en Clinical Gastroenterology and Hepatology.

En la actualidad hay brechas en el tratamiento de la obesidad en virtud de que sólo 1% de los pacientes que tienen las indicaciones para operaciones bariátricas se someten a ella ―a causa de un acceso limitado, preferencia del paciente y el costo de la cirugía― y el estilo de vida y los tratamientos farmacológicos para la pérdida de peso han limitado la eficacia en pacientes obesos, explican el Dr. Abu Dayyeh y sus colaboradores.

Sin embargo, el presente estudio demostró que un año después de someterse a una gastroplastia endoscópica en manga, estos pacientes con obesidad moderada (con un índice de masa corporal [IMC] de 30 a 40) habían reducido 56% de su peso excesivo (calculado utilizando un IMC de 25 como un peso corporal ideal, lo cual es equivalente a la reducción de peso obtenida con operación bariátrica, con algunos efectos adversos temporales.

Como se informó con anterioridad, la gastrectomía bariátrica en manga ha surgido como el método más difundido de operaciones para reducir el peso en Estados Unidos.

El nuevo estudio señala que la gastroplastia endoscópica en manga, que tiene un costo de un tercio del costo de la gastrectomía en manga (alrededor de 10.000 a 15.000 dólares), “puede desempeñar un papel en el tratamiento de pacientes con obesidad moderada y de los que necesitan un puente hacia el tratamiento quirúrgico, incluidos los individuos superobesos”, dijo el Dr. Abu Dayyeh a Medscape Medical News.

El procedimiento puede ser realizado por gastroenterólogos y por cirujanos bariátricos con habilidades endoscópicas, y en Estados Unidos y en Europa se han realizado más de 400 procedimientos, señaló.

“Espero que este procedimiento esté ampliamente disponible”, dijo el Dr. Abu Dayyeh, pero también reconoció que se necesitan estudios confirmadores a mayor escala.

Aprovechamiento de un estudio experimental promisorio

Los investigadores previamente publicaron los resultados preliminares de un estudio de factibilidad en cuatro pacientes en el 2013 (Gastrointest Endosc. 2013;78:530-535) y el estudio actual representa su experiencia con 25 pacientes consecutivos (incluidos los cuatro iniciales).

Las 21 mujeres y cuatro hombres se sometieron a gastroplastia endoscópica en manga en la Clínica Mayo entre 2012 y 2015 y fueron objeto de seguimiento durante 5 a 20 meses (mediana de nueve meses), los pacientes tuvieron una media de IMC de 35 y una media de edad de 48 al inicio.

En un procedimiento realizado bajo anestesia general en una unidad de endoscopia ambulatoria, un médico inserta un endoscopio con un dispositivo de sutura (Overstitch, Apollo Endosurgery) a través de la faringe del paciente y luego aplica 12 puntos de sutura para transformar el estómago en una estructura de forma tubular que tiene un tamaño de cerca del 20% de su tamaño original. La gastrectomía bariátrica en manga da lugar a un estómago de forma tubular similar, pero implica extirpar de manera permanente parte del estómago, utilizando un procedimiento quirúrgico (laparoscópico) mínimamente cruento.

A los 6, 9, 12 y 20 meses, los participantes habían reducido 53%, 56%, 54% y 45% de su peso corporal excesivo, respectivamente.

La reducción de peso a un año fue similar a la informada con el procedimiento laparoscópico de banda gástrica ajustable, pero menor que con la gastrectomía laparoscópica en manga o el procedimiento de derivación gástrica en Y de Roux (que se acompaña de una pérdida de peso corporal excesivo del 60% al 90%), según los investigadores.

Los resultados duraderos posibles son necesarios para un estilo de vida saludable.

A los tres meses, los cuatro pacientes que también se habían sometido a pruebas fisiológicas, necesitaron consumir 59% menos calorías para alcanzar su máxima saciedad (p = 0,003) y tuvieron un vaciado gástrico significativamente más lento de alimentos sólidos (p = 0,03) en comparación con el inicio.

“Por consiguiente, la gastroplastia endoscópica en manga posiblemente producirá más reducción de peso significativa y duradera”, según el Dr. Abu Dayyeh.

Inmediatamente después del procedimiento, ocho pacientes necesitaron hospitalización durante una mediana de 1,5 días por dolor o náuseas. Tres pacientes tuvieron, respectivamente, un derrame inflamatorio perigástrico, una embolia pulmonar y un neumotórax pequeño, pero se restablecieron por completo sin necesidad de una intervención quirúrgica.

Puesto que este es un procedimiento endoscópico ambulatorio, tiene “un riesgo más bajo de complicaciones a corto y a largo plazo, como filtraciones, estenosis o deficiencia de micronutrimentos” que los procedimientos de cirugía bariátrica, y el procedimiento se puede repetir según sea necesario, señaló el Dr. Abu Dayyeh.

En los ocho pacientes que fueron objeto de seguimiento durante 20 meses, tres recuperaron por completo el peso que habían perdido, ya que no se apegaron bien a las recomendaciones alimentarias y de actividad física y algunos de los puntos de sutura proximales se aflojaron.

“Sin embargo, la clave para el éxito a largo plazo con cualquier procedimiento bariátrico es una evaluación y un seguimiento estrecho con un programa interdisciplinario que incluya conocimientos en endocrinología, psicología, nutrición y tutoría para ejercicio, que permitan al paciente adoptar un estilo de vida saludable que conduzca al mantenimiento del peso”, resaltó el Dr. Abu Dayyeh.

El estudio fue parcialmente financiado por Apollo Endosurgery. El Dr. Abu Dayyeh es asesor y recibió apoyo para investigación de Apollo Endosurgery. Las declaraciones de conflicto de interés de los coautores están enunciadas en el artículo.

Fuente: medscape.com

Escrito por: Marlene Busko

 

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Tuberculosis

La tuberculosis o TB es causada por una bacteria llamada Mycobacterium tuberculosis. Estas bacterias por lo general atacan a los pulmones, pero también pueden atacar otras partes del cuerpo, como los riñones, la columna vertebral y el cerebro. No todas las personas infectadas por las bacterias de la tuberculosis se enferman. Por eso, existen dos afecciones relacionadas con la tuberculosis: la infección de tuberculosis latente (LTBI, por sus siglas en inglés) y la enfermedad de tuberculosis. Si no se trata adecuadamente, la enfermedad de tuberculosis puede ser mortal.

Cómo se transmite la tuberculosis

Las bacterias de la tuberculosis se transmiten de una persona a otra por el aire. Estas bacterias se liberan al aire cuando una persona con enfermedad de tuberculosis de los pulmones o de la garganta tose, estornuda, habla o canta. Las personas que se encuentren cerca pueden inhalar estas bacterias e infectarse.

La tuberculosis NO se transmite por lo siguiente:

  • Darle la mano a alguien.
  • Compartir alimentos o bebidas.
  • Tocar la ropa de cama o los inodoros.
  • Compartir el cepillo de dientes.
  • Besarse.

Cuando una persona inhala las bacterias de la tuberculosis, estas pueden alojarse en los pulmones y comenzar a multiplicarse. Desde allí, las bacterias pueden desplazarse por la sangre a otras partes del cuerpo, como los riñones, la columna vertebral y el cerebro.

La enfermedad de tuberculosis en los pulmones o la garganta puede ser contagiosa. Esto significa que las bacterias pueden transmitirse a otras personas. Por lo general, la tuberculosis que afecta otras partes del cuerpo, como los riñones o la columna vertebral, no es contagiosa.

Las personas con enfermedad de tuberculosis tienen más probabilidades de transmitírsela a las personas con las que pasan tiempo todos los días. Esto incluye a familiares, amigos y compañeros de trabajo o de escuela.

Factores de riesgo de la tuberculosis

Algunas personas presentan enfermedad de tuberculosis poco después de contraer la infección (en las semanas siguientes), antes de que su sistema inmunitario pueda combatir a las bacterias de la tuberculosis. Otras personas se pueden enfermar años después, cuando su sistema inmunitario se debilita por otra razón.

En general, aproximadamente del 5 al 10 % de las personas infectadas que no reciben tratamiento para la infección de tuberculosis latente presentará la enfermedad en algún momento de su vida. En las personas cuyo sistema inmunitario es débil, especialmente las que tienen la infección por el VIH, el riesgo de presentar enfermedad de tuberculosis es mucho más alto que para las personas con el sistema inmunitario normal.

Generalmente, las personas con alto riesgo de tener la enfermedad de tuberculosis pertenecen a estas dos categorías:

  • Personas que han sido infectadas recientemente por las bacterias de la tuberculosis.
  • Personas con afecciones que debilitan el sistema inmunitario.

Personas que han sido infectadas recientemente por las bacterias de la tuberculosis

Entre estas se incluyen las siguientes personas:

  • Contactos cercanos de una persona con enfermedad de tuberculosis infecciosa.
  • Personas que han inmigrado desde regiones del mundo con altas tasas de tuberculosis.
  • Niños menores de 5 años de edad que tienen un resultado positivo en la prueba de la tuberculosis.
  • Grupos con altas tasas de transmisión de tuberculosis, tales como personas que viven en la calle, usuarios de drogas inyectables y personas con infección por el VIH.
  • Quienes trabajan o residen con personas que tienen alto riesgo de contraer tuberculosis en establecimientos o instituciones como hospitales, albergues para desamparados, centros correccionales, asilos de ancianos y residencias para personas con el VIH.

Personas con afecciones que debilitan el sistema inmunitario

Los bebés y los niños pequeños a menudo tienen el sistema inmunitario débil. Hay otras personas que también pueden tener el sistema inmunitario débil, especialmente si presentan alguna de las siguientes afecciones:

  • Infección por el VIH (el virus que causa el sida).
  • Abuso de sustancias nocivas.
  • Silicosis.
  • Diabetes mellitus.
  • Enfermedad renal grave
  • Bajo peso corporal.
  • Trasplante de órganos.
  • Cáncer de cabeza y cuello.
  • Tratamientos médicos como corticosteroides o trasplante de órganos.
  • Tratamientos especializados para la artritis reumatoide o la enfermedad de Crohn.

Vacuna contra la tuberculosis (BCG)

La BCG o bacilo de Calmette-Guérin es una vacuna contra la enfermedad de tuberculosis (TB). Esta vacuna no es de uso frecuente en los Estados Unidos, pero a menudo se administra a los bebés y niños pequeños en los países donde la tuberculosis es común. La vacuna BCG no siempre protege a las personas contra la tuberculosis.

Recomendaciones para la BCG

En los Estados Unidos, se debe considerar la administración de la vacuna BCG solo en ciertas personas que reúnan criterios muy específicos y después de consultar con un experto en tuberculosis. Se alienta a los proveedores de atención médica que consideren administrarles la vacuna BCG a sus pacientes a que hablen sobre esta intervención con los encargados del programa de control de la tuberculosis en su área.

Niños

La vacuna BCG solo se debe considerar para niños que tengan un resultado negativo en la prueba de detección de la tuberculosis y que estén expuestos en forma continua y no se les pueda separar de los adultos que:

  • no hayan sido tratados contra la enfermedad de tuberculosis o su tratamiento no haya sido eficaz, y si el niño no puede recibir un tratamiento preventivo primario y prolongado para la infección de tuberculosis; o
  • tengan enfermedad de tuberculosis causada por cepas resistentes a la isoniazida y la rifampicina.

Trabajadores de la salud

La vacunación de los trabajadores de la salud con la BCG se debe considerar de manera individual en los entornos en que:

  • Un alto porcentaje de pacientes con tuberculosis esté infectado con cepas de tuberculosis resistentes tanto a la isoniacida como a la rifampicina.
  • Exista transmisión continua a los trabajadores de la salud de cepas de tuberculosis resistentes a los medicamentos, y es probable que haya infecciones posteriores.
  • O se hayan implementado medidas integrales de precaución para controlar la infección por tuberculosis, pero sin éxito.

Los trabajadores de la salud que vayan a recibir la vacuna BCG deben ser informados sobre los riesgos y beneficios asociados a la vacuna y al tratamiento de la infección de tuberculosis latente.

Prueba de la tuberculosis en personas que han recibido la vacuna BCG

Muchas personas nacidas fuera de los Estados Unidos han recibido la vacuna BCG.

Las personas que previamente recibieron la vacuna BCG pueden hacerse una prueba cutánea de la tuberculina para detectar la infección de tuberculosis. La vacuna BCG puede causar una reacción positiva a la prueba cutánea de la tuberculina. Esta reacción positiva a la prueba cutánea de la tuberculina puede deberse a la vacuna BCG propiamente tal o a una infección con bacterias de la tuberculosis.

A diferencia de la prueba cutánea de la tuberculina, las pruebas de sangre para detectar la tuberculosis o IGRA, por sus siglas en inglés, no se ven afectadas por la vacunación previa con la BCG y no se prevé que den un resultado falso positivo en las personas que han recibido esa vacuna.

En los niños menores de 5 años de edad, se prefiere hacer una prueba cutánea de la tuberculina en vez de un análisis de sangre para detectar la tuberculosis.

Un resultado positivo en la prueba cutánea de la tuberculina o en la prueba de sangre solo indica que la persona ha sido infectada con bacterias de la tuberculosis. No indica si la persona tiene infección de tuberculosis latente o si ha evolucionado a enfermedad de tuberculosis. Para determinar si la persona tiene enfermedad de tuberculosis, es necesario hacer otras pruebas, como una radiografía de tórax o un cultivo de esputo.

Fuente: www.cdc.gov
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Perímetro abdominal: ¿Predictor clínico de intolerancia a la lactosa?

En 70% de la población, la actividad de la enzima florizin hidrolasa lactasa disminuye su actividad drásticamente entre los 2 y 5 años. Esta deficiencia varía entre los grupos étnicos (80% a 100% en Asia, 15% a 70% en Europa), y en el desarrollo de los síntomas posteriores tienen influencia factores individuales como la dosis de lactosa en la dieta, el tiempo de tránsito oro-cecal, la expresión enzimática, la capacidad fermentativa del bioma, y hasta factores psicológicos. Las manifestaciones clínicas de la intolerancia a la lactosa son: diarrea acuosa, flatulencia, dolor abdominal, distensión abdominal gaseosa, y materia fecal ácida que produce irritación y dermatitis ano-genital.

La anamnesis y la prueba de hidrógeno espirado son el método más frecuente de diagnóstico de la intolerancia a la lactosa.

La prueba de hidrógeno espirado mide el hidrógeno en el aliento; para realizarla es necesario que el paciente ingiera leche o una solución de lactosa (calculada en base al peso) y después espire a intervalos regulares en la boquilla de un monitor de hidrógeno. Esta técnica que mide los niveles de hidrógeno en el aire espirado se basa en el hecho de que la lactosa no digerida produce hidrógeno, dióxido de carbono y metano, que causan flatulencia y dolor abdominal, pero estos gases también son absorbidos y eliminados por los pulmones. Esta prueba puede dar resultados variables dependiendo de varios factores, entre los que se incluyen la actividad de la flora y del pH del colon.

Actualmente, un grupo de investigadores de la Universidad Autónoma de Nuevo León, en Monterrey, México, se propuso investigar si la medición cuantitativa de la distensión abdominal, una manifestación muy frecuente, podría tener un punto de corte que permitiera un valor de referencia para el diagnóstico.

“La tecnología para realizar pruebas de hidrógeno espirado a la población pediátrica no está accesible de manera general a gran parte de la colectividad“, expresó uno de los autores de la investigación, el Dr. Manuel de la O Cavazos, del departamento de Pediatría del Hospital Universitario Dr. José Eleuterio González en Monterrey, México. “Por tal motivo surgió la inquietud de correlacionar un signo muy frecuente como lo es la distensión abdominal en los pacientes con intolerancia a la lactosa, y la prueba de hidrógeno espirado considerado como el gold standard“.

El estudio fue realizado en pacientes pediátricos de 3 a 15 años de edad, con síntomas gastrointestinales (dolor y distensión abdominal, estreñimiento y flatulencia), sin antecedentes de tratamiento con antibióticos dos semanas antes del estudio y ayuno de 8 horas. El tamaño de la muestra (n = 138) se calculó de acuerdo con la fórmula para una prueba diagnóstica con una confianza del 95% bilateral, un valor de Z de 1,96 bilateral, una sensibilidad esperada de 90% y una precisión de sensibilidad de 0,18. La prueba basal se obtuvo antes de la ingesta de lactosa, calculada en 1 gramo por kilogramo de peso y diluida 10% en agua ambiente.

De los participantes, 35 fueron considerados intolerantes a la lactosa por presentar un incremento de 20 partes por millón (ppm) de hidrógeno espirado entre la determinación basal y cualquiera de las 6 determinaciones realizadas durante el estudio. Las mediciones del perímetro abdominal se realizaron a la par de la obtención del hidrógeno espirado, con cinta métrica no deformable.

En pacientes intolerantes a la lactosa se encontró el mayor incremento de hidrógeno espirado a los 120 minutos de la prueba, que coincidió con el pico de incremento de perímetro abdominal medido.

El incremento de 0,85 cm de perímetro abdominal durante la prueba de hidrógeno espirado fue sensible (85%), y específico (85%) para realizar el diagnóstico, sin que el índice de masa corporal ni el tamaño de la cintura influyeran significativamente. La edad no modificó la magnitud del incremento, pero en los pacientes más pequeños el efecto apareció de forma tardía (Incremento máximo a los 180 minutos a los 3-5 años, a los 120 minutos en el grupo de 6-12 años y a los 60 minutos en los mayores de 12 años).

Los autores consideran el perímetro abdominal como un signo accesible y no invasivo que puede ser utilizado como predictor clínico en niños con sospecha de intolerancia a la lactosa. “Inicialmente puede ser un método que complemente la prueba de hidrógeno espirado”, sugiere el Dr de la O Cavazos, “sin embargo, por los resultados obtenidos, confiamos en que pueda remplazar otros métodos [diagnósticos], sobre todo en poblaciones sin acceso a recursos tecnológicos. Con el fin de acercar y facilitar este método diagnóstico continuamos realizando pruebas, ahora utilizando leche entera comercial como sustrato”.

El gastroenterólogo pediatra argentino, el Dr. Omar Tabacco, Jefe de Servicio Gastroenterología, Hepatología y Nutrición del Sanatorio de Niños de Rosario, en Argentina, reconoció que la tecnología necesaria para la prueba de aliento con hidrógeno es poco costosa, por lo que ésta es una buena iniciativa para profundizar, aumentando el número de pacientes y teniendo en cuenta otras variables. “Por ejemplo, el vaciamiento gástrico, ya que se mide la circunferencia del abdomen, situación en la que tal vez participe la distensión del estómago, lo que puede influir en esa circunferencia, y no lo han tomado en cuenta. Todo estudio destinado a evaluar la validez de pruebas clínicas es bienvenido”, resume el Dr. Tabacco, que también es Vicepresidente Segundo de la Sociedad Argentina de Pediatría, “de cualquier forma, se debe entender que lo hicieron en ciertas condiciones de laboratorio, ya que dieron al paciente lactosa pura, no leche. Y la primera no está comercialmente disponible para que un pediatra la tenga en su consultorio, lo cual limita la aplicabilidad clínica. Realizar el estudio con leche influye aún más en el vaciamiento gástrico, aunque con leche descremada, el impacto de la grasa de la leche en el vaciamiento gástrico disminuye”.

El experto en intolerancias alimentarias, el Dr. Paolo Usai-Satta, gastroenterólogo del hospital Brotzu en Cagliari, Italia, y quien no participó en el estudio, también analizó el informe y expresó que “aunque los resultados son interesantes, quedan algunas dudas, puesto que no hay otros trabajos publicados”.

El Dr. Usai Satta destaca que “la prueba de aliento puede diagnosticar apenas la mala absorción de lactosa, no la intolerancia que representan los síntomas potencialmente secundarios a la mala absorción. Finalmente, desconocemos si otras sustancias alimentarias pueden producir los mismos problemas. En otras palabras, el aumento en la circunferencia abdominal puede no ser específico para la intolerancia a la lactosa”.

Fuente: Medspace

Escrito por: Roxana Tabakman